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Viaje a la historia del kimono: de Kioto a la pasarela

Publicado el
26 may. 2020
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7 minutos
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En un mundo aún no dominado por el coronavirus, el museo londinense V&A inauguraba, el pasado mes de febrero, la primera gran exposición dedicada al kimono en Europa. Un viaje del pasado de esta prenda emblemática cargada de tradición hacia su evolución y vanguardia como icono de moda, titulado "Kimono: Kyoto to Catwalk" ("Kimono: de Kioto a la pasarela") y previsto inicialmente hasta el próximo 21 de junio. Sin embargo, como en tantos otros sectores, los planes del museo se vieron afectados por la pandemia. Y su esperada exposición cerró sus puertas tan solo dos semanas después de haber comenzado a recibir a sus primeros visitantes. Ante un futuro incierto, en el que el acceso a la cultura y el turismo serán distintos de lo que hasta ahora hemos conocido, y los museos londinenses barajan su potencial reapertura a partir del próximo mes de julio, FashionNetwork.com acerca las 315 piezas de la exposición de moda a sus lectores a través de una visita exclusiva previa al confinamiento, acompañada de una serie de cinco episodios que V&A ha publicado en su canal de Youtube con el objetivo de democratizar la exposición durante su cierre obligado.


Victoria and Albert Museum


"El museo V&A es conocido por sus maravillosas exposiciones de moda. Sin embargo, gran parte de ellas están centradas en la moda de Occidente", contaba la comisaria de la exposición, Anna Jackson, sobre cómo este recorrido a partir de las prendas japonesas del siglo XVII muestra el modo en el que "la moda también ha florecido en otros lugares". En el caso del kimono, palabra que significa "algo que llevar puesto", la responsable explicaba que, si bien se trata de una prenda exótica a ojos europeos, paralelamente, goza de un estatus simbólico como representación de la cultura y de la sensibilidad de su país de origen.

Entendiendo los orígenes

Para entender cómo el kimono se ha convertido en una prenda clave en la historia de la moda, la exposición se remonta a comienzos del periodo Edo, en 1615, cuando todos los japoneses lo vestían, independientemente de su sexo o clase social. Durante esta época sin precedentes, marcada por la estabilidad política, el crecimiento económico y la expansión urbana; el carácter creativo y la esencia comercial de Osaka crearon un caldo de cultivo propicio para que creciera un espíritu de estilo y sofisticación en la región. Y la moda, por su parte, se convirtió en un gran actor social y económico, con creadores de kimonos, retailers y editores de la época trabajando juntos para explotar las oportunidades comerciales.

Por aquel entonces, militares y samuráis se convirtieron en grandes consumidores del kimono de lujo, como reflejo de su prosperidad y de su jerarquía social. Y la prenda también se hizo su hueco en el mundo de la interpretación, donde sus diseños, a veces extravagantes, representaban un rol relevante en las historias y el estilo de los actores se volvía una inspiración que marcaba las tendencias. Sin embargo, fueron los mercaderes que comenzaban a contar con mayores recursos económicos, los que más demostraron su interés por las nuevas prendas para expresar su prosperidad y confianza.


Victoria and Albert Museum


En materia de gusto, las piezas expuestas reflejan que el estilo contrastaba con el europeo, donde el corte y la construcción de los vestidos se hacía para enfatizar o disolver algunos rasgos corporales. En la vestimenta japonesa, el cuerpo era irrelevante, cediendo el protagonismo a la superficie del kimono, en la que colores, técnicas, inscripciones y estampados son los responsables de reflejar el estatus y la personalidad de sus portadores.

La internacionalización de una tradición



Durante gran parte del periodo Edo, que se prolongó hasta el año 1868, Japón operaba como un país cerrado en el que las relaciones con el extranjero estaban sumamente restringidas, pese a que la nación formaba parte de una dinámica global de intercambio cultural. Con su consecuente impacto en la industria de la moda, la Compañía de las Indias Orientales Holandesa tenía permitido el comercio en el país y compraba tejido y kimonos en el país para después traerlos a Europa. Así, la vestimenta tradicional japonesa no tardó en hacerse popular en el continente, donde incluso se crearon versiones adaptadas.

Ya a finales del siglo XIX, Japón se abrió al mundo, la industria textil nacional se modernizó y la moda se hizo más accesible que nunca. Con esta expansión del comercio, el país comenzó a crear prendas específicamente dedicadas a la exportación. Y allí donde Japón no podía garantizar el abastecimiento de la amplia demanda europea, la India comenzaba a recibir encargos de kimonos... en su versión de algodón. Esta explosión de la tendencia nipona derivó en un tiempo de contrastes durante la era Meiji (1868-1912). Si en Europa las líneas del kimono comenzaron a ejercer una enorme influencia en el diseño a principios del siglo XX, paralelamente, el estilo de vestir cobraba importancia política y los miembros de la élite japonesa adoptaron el estilo occidental para representar la modernidad y la igualdad del país.


En el centro, diseño de Yoshikimono - Victoria and Albert Museum



Sin embargo, aunque los hombres se enfundaron sus trajes y las mujeres se convirtieron en las guardianas de la tradición y protectoras del kimono, en la II Guerra Mundial el uso de la prenda se redujo considerablemente, quedando reservada para ocasiones especiales. El kimono evolucionó así hacia un estatus simbólico que representa, según palabras de Anna Jackson, "un lugar donde el pasado y el futuro conviven en armonía". Un espacio privilegiado que, probablemente, ha garantizado su supervivencia a través de los siglos. "Frente a otras muchas formas de cultura en peligro de extinción, su uso fue cuidadosamente cosificado", aseguró la comisaria de la exposición, citando el caso de la creación de escuelas especializadas para enseñar a las mujeres el arte de vestir el kimono.

Kimono Pop



La década de los 50 supuso una nueva vida para el kimono. Desde entonces, muchos diseñadores asumieron sus principios, aplicando su versatibilidad como prenda que puede ser reconstruida y transformada. Y así lo refleja el V&A en su exposición, reuniendo diseños de moda que van de Paul Poiret a John Galliano en su época de Dior, pasando por Thom Browne, Yves Saint Laurent, Duro Olowu o Yohji Yamamoto, hasta creaciones de Jean-Paul Gaultier para Madonna a Rei Kawakubo para Comme des Garçons. Sin olvidar la influencia de la prenda japonesa en el cine, a través de su representación en películas como "Star Wars" o "Memorias de una Geisha", o su reinterpretación en la cultura pop con prendas icónicas de Freddy Mercury o Björk, en la portada de su álbum "Homogenia" con un diseño firmado por el mismísimo Alexander McQueen.



Victoria and Albert Museum


Pero si hay un personaje que destaca en la popularización internacional del kimono ese es Yoshiki. Un nombre desconocido en Occidente que se encuentra detrás de la emblemática banda de rock japonesa "X Japan", con la que ha vendido más de 30 millones de copias y se ha convertido en estrella mediática del continente. Una fama que le permitió fundar hace ya una década Yoshikimono, su propia marca de moda con la que ha desfilado en dos ocasiones en la semana de moda de Tokio, con el objetivo de llevar el kimono japonés al mundo. Última parada: la exposición londinense en la que participó con una de sus creaciones inspirada en la banda Kiss. "Estoy agradecido de que la industria del kimono llegue al punto de mira (...). Hace cien años, ¿quién habría imaginado que la cocina japonesa se haría su lugar en el mundo occidental? Quién sabe... A lo mejor dentro de un siglo la gente llevará kimonos en el espacio", comentó con motivo de a inauguración.

Por su parte, la comisaria de la exposición. concluyó que "desde la sofisticada cultura del siglo XVII a la creatividad contemporánea de la pasarela, el kimono es único en su importancia estética e impacto cultural, lo que le proporciona un lugar fascinante en la historia de la moda". Un espacio ahora reconocido por el museo V&A que, desde su fundación en 1852, ha recogido arte y diseño japonés hasta poseer, a día de hoy, una de las colecciones de vestimentas y textiles japoneses más significativas del mundo. Gracias a la tecnología y a la voluntad divulgativa del museo, ya no es preciso viajar a Londres para acercarse a ella. Incluso en tiempos de confinamiento, la influencia del kimono sigue más viva que nunca.

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