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14 jun. 2021
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La moda en Venezuela se rebela para sobrevivir a la pandemia y a las estrictas restricciones del país

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14 jun. 2021

El comercio de moda en Venezuela inició una recuperación paulatina desde el mes de noviembre 2020, con una temporada navideña que muchos calificaron como interesante, y un comienzo de 2021 con fuerza. Sin embargo, el segundo pico de la pandemia en el país le pasa la cuenta al comercio por las medidas impuestas por el Gobierno. 


El comercio en Venezuela - Caraota


En vista de la situación actual en el país, FashionNetwork.com habló con un grupo de comerciantes de las ciudades de Caracas y Maracaibo, con negocios que incluyen el alquiler de trajes, moda de mujer y calzado masculino, hasta joyería y servicios textiles. Los comerciantes solicitaron no revelar sus identidades para mantener la seguridad de sus negocios. 

“Poco se sabe en el resto del mundo de la situación actual de salud que se vive en Venezuela. Los hospitales públicos no se dan abasto y las clínicas privadas están atendiendo, pero a unos costos muy elevados. Nunca había recibido tantas solicitudes de donaciones, campañas de ayuda y GoFund me para solventar cuentas de coronavirus, es aterrador”, informó a FashionNetwork.com la propietaria de una joyería local. 

En cada ciudad del país la situación es diferente, pues las restricciones dependen de las cifras de contagio. Por ejemplo, en Maracaibo, el concepto de "semana radical" de cuarentena se ha extendido por más de un mes hasta la fecha, como consecuencia del incremento desmedido en los contagios de coronavirus. Esto ha llevado a la quiebra a decenas de locales comerciales y marcas que cumplen 5 semanas en cese total de actividad. 

El concepto de "semana radical" ha sido aplicado desde hace varios meses en el país y consiste en el cierre absoluto y obligatorio del comercio por 7 días, con cuarentena estricta, seguido de una semana de aparente normalidad, con horarios moderados.


La moda es un acto de rebeldía en el país



Los eventos privados, las entregas a domicilio y las ventas a distancia han sido algunos de los métodos más utilizados por las marcas durante la pandemia para continuar con su actividad. Sin embargo, durante la semana radical ni siquiera se pueden realizar dichos eventos, pues la movilidad en la ciudad es reducida y las reuniones de más de cinco personas siguen restringidas en el territorio nacional. 

“Ahora la gente está tan asustada con los contagios que ya no quieren salir de sus casas ni siquiera a los almuerzos privados de a 10 clientes que hacíamos cada semana para presentarles las piezas. Me dirán loco, pero yo me siento como los costureros de París en los principios de la Segunda Guerra Mundial donde presentar una colección era un acto de rebelión y vandalismo. La mujer venezolana ama la moda, y nosotros amamos hacer moda, somos un match, pero el Gobierno y la pandemia nos impiden relacionarnos”, confió un diseñador de moda de Caracas. 

Del otro lado del comercio, la pandemia ha dejado hasta el momento una contracción importante en los precios de los alquileres que le ha permitido a marcas nuevas y pequeñas acceder a espacios comerciales físicos. En medio de la pandemia son muchos los venezolanos que han optado por los emprendimientos propios, con producción local y en condiciones lejanas a lo ideal. 

“En mi taller tenemos desperdicio 0 %, lo que sobra de una pieza quizás se use en otra, o se usa para forrar un botón, o como amarre para la etiqueta. No dejamos desperdiciar nada porque cada centímetro de tela en este país vale oro. Oigo ahora que el concepto de upcycle está de moda, cuando para nosotros esa es nuestra realidad. Yo desbarato las muestras una vez están aprobadas y salen a producción para cortar con esa misma tela nuevas muestras”, informó un diseñador y jefe de su propio taller de ropa para mujer a pedido.  


Los locales por las nubes



En contraste, algunas marcas de tradición, como tiendas de alquiler de trajes de hombre, almacenes de calzado de cuero con producción local y tiendas departamentales del país, han cerrado sus puertas por la imposibilidad de cumplir con los pagos de sus locales de gran formato.

“Estamos gestionando todo de manera virtual, enviamos fotos, looks, propuestas y precios a nuestros clientes, ellos escogen pagan y hacemos los despachos, no hay razón para continuar con estos locales gigantes que tenemos en tres ciudades del país. Nos volcamos a bodegas y bueno, quedan vacantes nuestros espacios comerciales”, precisó el dueño de una tienda de alquiler de trajes. 

Si bien la pandemia ha profundizado las crisis periódicas de Venezuela, los empresarios y comerciantes locales cumplen más de una década reinventándose continuamente, a consecuencia de la política cambiante y restrictiva del país.

“Creo que los venezolanos somos los latinos que mejor estábamos preparados para esta crisis porque es como la décima que tenemos en los últimos años”, concluyó con una risa nerviosa uno de los empresarios entrevistados. 

Venezuela vive una renovación comercial forzada que marca el exilio de marcas extranjeras como Montblanc, que retiró su portafolio del mercado antes de la pandemia, o recientemente Zara, que cerrará operaciones en el país en los próximos meses. En el caso de la oferta de enseñas locales, los nuevos emprendimientos se han habituado a tiendas de formato pequeño para apostar por el mercado nacional.
 

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