Celine: Slimane derriba el Antiguo Régimen

El desfile más esperado de la temporada, el desembarco de Hedi Slimane en Celine. La firma que abre una nueva era, sin acento y sin rastro de la historia de una década bajo la dirección creativa de Phoebe Philo. Quien antes dijo Celine, ahora dice Saint Laurent, un Slimane con mayúsculas que hizo lo que mejor sabe hacer. Para el asombro de algunos y como no cabía esperar de otra manera para otros... au revoir Céline, ha llegado Slimane.

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Celine - Spring-Summer2019 - Womenswear - Paris - © PixelFormula

Las malas lenguas del sector, siempre tan bien informadas, cuentan que el conglomerado de lujo LVMH no podía soportar el adelantamiento por la derecha de su gran rival Kering. Ante la indiscutible hegemonía del Gucci de Alessandro Michele y de la explosión glam de Anthony Vaccarello en Saint Laurent, LVMH necesitaba su propia marca ‘cool’, suficientemente mainstream, necesariamente deseada, inevitablemente millennial. Para ello, el grupo de Bernard Arnault podría haber diseñado una nueva estrategia como respuesta, pero para qué hacerlo cuando ya estaba de sobra comprobada la fórmula de éxito. Secretismo durante meses, teasings para abrir el apetito y un diseñador estrella de rock venido a seguir siendo el mismo, reproduciendo su época dorada al frente de la creación de Saint Laurent. ¿Es esto criticable? Por supuesto que no. Y es que la familia Arnault bien sabe que, por encima de la moda, están los negocios. Y de eso ellos saben mucho más que todos los periodistas y fashionistas que este fin de semana han clamado al cielo. Lo fascinante de la cuestión y, posiblemente, lo que más ha irritado al sector es por qué hacerlo con una firma femenina asentada y adorada como Celine.

El pasado viernes por la noche, París se detenía en los alrededores de la Place Vauban, a la sombra de Napoleón. Todas las miradas apuntaban desde hace días a Celine. “Es el show de la temporada… de la década!”, llevaban días afirmando los expertos. Y esto se reflejó en una entrada atestada de seguidores y fanáticos de Slimane, que chillaban como grupies ante la llegada de la madrina de ceremonias Lady Gaga, encargada de lucir el primer bolso de la nueva era Slimane; y que suspiraban mirando los libros que hacían las veces de invitaciones para una serie de privilegiados… como si fueran ‘los elegidos’ de Slimane, encabezados por Karl Lagerfeld, Catherine Deneuve, Bobie Gillespie de Primal Scream o un discreto Virgil Abloh que se perdía entre la multitud como uno más. Mucho skinny, muchas gafas de sol y cazadoras rockeras. Los seguidores de Slimane sabían bien a lo que habían venido.

Probablemente como guiño al emperador francés, o para subrayar la caída del Antiguo Régimen, Hedi hizo abrir su desfile con una marcha de la guardia republicana, la misma que lo cerraría en su carroussel final. El momento había llegado y unas puertas gigantes de vinilo negro se abrían lentamente dejando abrir una caja de espejos de la que salió la nueva mujer de Celine, que nada tenía que ver con la business woman feminista de Philo. Un mini vestido negro de lazo voluptuoso y lunares blancos, que parecía más bien un puente de transición con su última colección para la casa de Yves.

Los siguientes looks sucedieron la misma inspiración: faldas mínimas, cuero negro y hombreras estructuradas, tanto en trajes como en toreras. La declaración de intenciones fue clara. Una fusión total de los géneros, que no renuncio a los aires más sensuales de la mujer ‘slimaniana’, ante la primera presentación del hombre de Celine en los más de 70 años de la casa. Leopardo, tintes metalizados, cortes cada vez más skinny o trajes de aires masculinos en diversas declinaciones, que dieron paso a una tanda más nocturna, haciendo honor al título de la colección: “Paris La Nuit”. Un vestido rojo de lentejuelas, abrigos de piel black and white, botas de cowboy, cortes de volúmenes asimétricos o bordados inspirados en el trabajo del artista Christian Marclay.

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Celine - Spring-Summer2019 - Womenswear - Paris - © PixelFormula

Posiblemente, la mejor noticia del desfile tuvo más que ver con su menswear, al encuentro de sus años de gloria, que lo convirtieron en una rockstar cuando se ocupaba del diseño de Dior Hommes. Nada nuevo en la costa, pero el tailoring fue absolutamente perfecto. Y Karl Lagerfeld estuvo de acuerdo, declarando post show en el backstage “Que si me ha gustado? Son exactamente las prendas que quiero lucir, así que por supuesto”. Hedi Slimane, por su parte, escondido en su conocida timidez enfermiza musito: “Se trata de un diario nocturno de jóvenes parisinos”. Aunque a lo mejor quiso decir británicos.

Los resultados del experimento más mediático de los Arnault se verán en los próximos meses. O incluso días, puesto que el espacio del desfile estará dedicado al showroom de la colección en los próximos días. Por su parte, Celine ha sido hasta ahora una de las hermanas pequeñas del conglomerado de lujo LVMH, con una cifra de negocio anual que ronda los 1.200 millones. Los Arnault se la han jugado con un objetivo claro: hacerla subir a la primera división del lujo y arrasar con todo lo demás. Para ello, han contado con la iluminación del deseado Slimane, del que se espera que siga convirtiendo en oro todo lo que toca. Que así sea. A los nostálgicos, siempre nos quedara Céline. En cualquier caso, todo esto no es más que moda. Y la moda esta para disfrutar.
 

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