Volumen tropical en Marc Jacobs

Marc Jacobs pone fin a la temporada más tranquila que se recuerda en Nueva York, con el desfile más inventivo de la semana de la moda.


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Marc Jacobs - primavera-verano 2018 - Mujer - Nueva York - © PixelFormula

No se trató en de ninguna puesta en escena explosiva y el desfile se llevó a cabo casi al completo sin sonido, dentro del gigantesco Uptown Armory en Park Avenue. Por norma general los diseñadores construyen un gran escenario dentro de este enorme espacio. En lugar de eso, Jacobs lo dejó completamente vacío con, únicamente, una línea de sillas para la audiencia que rodeaba el escenario de suelo de pino, por el que desfilaron los 56 modelos.

La colección, al contrario, rebosó entusiasmo visual. Jacobs posiblemente retomó muchos de sus clásicos, desde sus excéntricos cuadros hasta sus preferidos botones extra grandes, pero la colección se sintió igualmente nueva. La selección estuvo conformada por modelos hipsters neoyorquinos que desfilaron con llamativos turbantes y sombreros tribales africanos en la cabeza.

Volúmenes amplios, cuellos que caían hasta 12 centímetros, trajes XXL y chaquetas hasta las rodillas. Los bolsos de viaje de Jacobs y las riñoneras también desfilaron en formato extra grande, al mismo tiempo que los cinturones casi llegaban a tocar el suelo.

El diseñador se sirvió de sus telas a cuadros en abrigos gigantes y otros para la lluvia con forma de huevo, combinados con piezas deportivas de diseño. A menudo, los diseños desfilaron con una nueva versión deportiva de su logo.

“Hacer realidad la fantasía a través de la exageración y de decadentes y exóticas figuras deportivas. Esta colección es una reinvención de las pasadas sesiones, que se encuentra en algún lugar más allá del paisaje urbano de la ciudad de Nueva York”, explicó Jacobs en las notas de su programa.

Pareciera que las telas de estampados florales y de hojas los hubiera obtenido de un viaje al mercado senegalés, pero con un punto abstracto y realizados en una mezcla de nylon, seda y suéter. Después, en las ingeniosas manos del maestro Stephen Jones, esas telas habrían sido esculpidas en los tocados más extraordinarios que nunca antes se hayan visto en esta década en Nueva York.

Se pudo sentir, por encima de todo, el trabajo duro del diseñador, un creador que está determinado a poner de vuelta a su marca en el camino, después de que la casa perdiera, según las estimaciones de los analistas, cerca de 80 millones de dólares (67,3 millones de euros) el último año.

En el desfile estuvieron todos, desde Courtney Love hasta el próximo CEO de la casa, Eric Marechalle, que entrará en su nuevo puesto en Nueva York el 2 de octubre.

“¡Excelente! Creo que lo que hemos visto hoy ha sido el trabajo de un genio creativo. Mi trabajo es garantizar que más gente entienda al completo todos los aspectos de su talento, de tal modo que encuentren excitantes sus productos cuando vayan a nuestra tiendas”, declaró Marechalle, quien dejó el desfile para asistir a un evento de su actual trabajo como CEO de Kenzo, la fiesta de “Cabiria, Charity, Chastity”, escrita y dirigida por Natasha Lyonne, en el Lower East Side.

Kenzo ha sido una gran experiencia. Estamos encantados de haber venido a Nueva York, un excitante reto. ¡Marc Jacobs es un genio de marca!”, sonrió el ejecutivo, quien se mudará con su familia a un loft en el downtown Manhattan.

Traducido por Natalia Carrazon

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