Max Mara presenta su desfile Crucero 2019 en medio de una colección de arte única

La última parada en la caravana que es la actual temporada de desfiles Crucero ha sido Reggio Emilia, la histórica ciudad del norte de Italia y lugar de nacimiento de Max Mara, que presentó una colección repleta de arte y brillo en una húmeda y alocada noche de lunes.


Max Mara Crucero 2019 - PixelFormula

Crear una colección de arte para una firma de moda no es algo nuevo. Emplearla como inspiración para dar forma a una colección ponderosa es ya otra cosa. Y eso es lo que distinguió la selección de prendas de la colección Crucero 2019 de Max Mara, directamente influenciada por una colección privada de arte Collezione Maramotti.

Los colores principales del movimiento Arte Povera, crudo, hierro y yute, vistos en los trabajos de Fontana y Manzoni, se emplearon en gabardinas fluidas, abrigos de doble botonadura y pantalones de traje de corte perfecto. Irónicamente, el Arte Povera debe su nombre al uso de materiales pobres, pero esta colección estaba creada a base de telas refinadas y sublimes como el cashmere.

Coleccionada durante más de cinco décadas por la familia, la colección de arte es un testamento del buen ojo del fundador de la casa, Achielle Maramotti, quien después de comprar destacadas obras de artistas italianos contemporáneos de los años sesenta, comenzó a acumular una nada despreciable colección de piezas de los 70 y 80 firmadas por Bacon, Schnabel y Kiener, por decir unos pocos.

Una serie de brillantes jerséis de punto con claras referencias a Twombly y Kounellis fue también destacado.

La casa invitó a editores llegados desde París, Moscú, Shanghái y Nueva York a una ajetreada noche que comenzó con una visita privada a la galería de arte.

“Simplemente, parecía el momento adecuado para celebrar un desfile en este espacio. Las obras de arte nos inspiran con frecuencia, pero nunca tanto como en esta colección”, explicó la fashion coordinator Laura Lusuardi.

El fundador, Achielle Maramotti, que abrió la firma de moda en 1951, concibió en primer lugar la idea de tener una colección de arte contemporáneo como modo de inspirar a sus trabajadores. Por eso decidió colgar sus compras en el interior de su fábrica de ropa en Reggio Emilia, la histórica casa del norte de Italia. En 20017, la compañía había transformado esa antigua factoría y la había convertido en un espacio renovado y de exhibición permanente.

La empresa sigue siendo propiedad de los descendientes del fundador, todo un éxito italiano para la historia de un grupo que en 2016 registró 1400 millones de euros de ingresos.

El desfile fue la quinta gran cita de la temporada de cruceros en el continente, tras Chanel, Christian Dior, Louis Vuitton y Gucci, todos ellos amenazados por un tiempo inestable. Las piedras del granizo azotaron la fábrica de arte este lunes, pero, en el interior, todo estaba en calma cuando el elenco comenzó a pasear con indiferencia entre obras de arte y con valses y melodías de películas de Federico Fellini de fondo. Para terminar, sucintamente, con el tema de ‘Amacord’, donde el paso de una línea de crucero es uno de los destacados de la película.

Traducido por Eva Gracia Morales

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