La loca y elaborada alta costura de inspiración nómada de Maison Margiela Artisanal

John Galliano salió al ruedo con su última colección de alta costura para la casa Maison Margiela. Y con la mente puesta en algún lugar muy lejano. 


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Maison Margiela - Otoño - invierno 2018 - Alta Costura - Paris - © PixelFormula

Titulada ‘En memoria de’, el concepto latente en la colección era la idea de que cualquier prenda debe tener el recuerdo de otra prenda en su interior. Una idea subrayada por las gafas de protección metálicas que llevaban buena parte de las modelos, como si estuvieran caminando por un mundo virtual. Otras llevaban teléfonos móviles y tablets sujetas a sus tobillos con unos tirantes metálicos o cosidos directamente a sus ropas.

Celebrado en las históricas oficinas centrales de la casa, en el vibrante barrio 11 de la capital francesa, fue una brillante expresión del Glamour Nómada, ese en el que el talento de Galliano para la deconstrucción triunfa sin igual. 

“Los volúmenes, eso es lo que hace que la moda avance. De eso va todo esto. Soy un modisto, hago vestidos. Así que he estado investigando, explorando y dándonos mucho trabajo en el taller”, dijo el diseñador británico en un podcast difundido entre los editores unos minutos antes de que arrancara el desfile.  En él, Galliano ató abrigos de cashmere acolchados y los convirtió en enormes cuellos, unió boleros de inspiración china con tiras de bombero a través de unos pedazos de velcro.

En su etapa en Christian Dior, Galliano empleó los materiales más nobles, pero aquí mezcló telas refinadas con desechos de la vida urbana. Hubo desde seda china acolchada y los puños de plástico de Day-Glo a  conjuntos de pelo de cabra, plumas y neopreno sin olvidar, claro, las almohadas francesas de toque antiguo y los retales de prendas de ganadero. Hubo un estilismo maravilloso compuesto por una chaqueta blanca de cashmere con una solapa gigantesca y una falda hecha con piezas deconstruidas de un trench de nylon azul. Estampado con las letras NF, que hacen referencia a la Norme Française, la regulación que se ve en los materiales de construcción.

Buena parte del elenco salió con las cabezas envueltas en chifón de seda, el pelo cubierto con plástico brillante y sus pies, a modo de pezuñas, envueltos en medias de colores. Desfilaron alrededor de un espacio especialmente acondicionado para el desfile por la arquitecta holandesa Anne Holtrop, rematado con lo que parecían colchones gigantes de papel maché en lo que podría ser un avance del rediseño de las tiendas de Margiela en 2018. 


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Maison Margiela - Otoño-invierno 2018 - Alta Costura - Paris - © PixelFormula

El estilismo final presentado por John fue excepcional, una masa gigantesca de color beige compuesta por distintas capas, como una voluminosa parka, un gorro de safari hecho como un mini trench, un cojín y una Tablet colgando por detrás de la modelo que puso a todo el público a aplaudir.

Galliano no ha salido a saludar tras un desfile desde que marchó de Dior, en parte por respeto a la tradición del fundador de Martin Margiela, que se saltó las ovaciones en cada uno de sus desfiles excepto en el último en el que trabajó. 

Al final, la última colección de Galliano recibió un prolongado aplauso. Todos sus invitados lo vitorearon enérgicamente, como si quisieran asegurarse de que Galliano sentía cuánto les había gustado este pase memorable.
 

Traducido por Eva Gracia Morales

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