La industria textil no quiere ser la mayor fuente de contaminación del planeta

Qué mejor lugar que un auditorio para alentar a los protagonistas del sector de la moda a sumarse a la misma tendencia. La sexta edición de la Cumbre de moda de Copenhague, que concluyó la noche del miércoles, ha generado mucha inspiración y ha lanzado algunos desafíos ecológicos y sociales para los representantes de la industria.


Stella McCartney en la Cumbre de moda de Copenhague - Copenhague Fashion Summit

No se trató de una presentación extremista. El evento, organizado por el equipo de Global Fashion Agenda dirigido por Eva Kruse, se caracteriza por contar con el respaldo de varios grandes grupos. El panel de oradores de las mesas redondas que se sucedieron en el escenario del auditorio de la capital danesa incluyo a directivos de H&M, Nike, C&A, Kering y Li & Fung, con representantes de sindicatos, asociaciones e instituciones, y fundadores de marcas más pequeñas.

Varias de las intervenciones aportaron una importante perspectiva y retrospección. Stella McCartney, la oradora más ovacionada, habló sobre su trayectoria y sobre cómo llegó a desarrollar su enfoque de responsabilidad ecológica. También hizo hincapié en su sensación de falta de apoyo en su enfoque ecológico y ético. En medio de un proceso de compra de las acciones de Kering en su negocio, también ha mostrado su orgullo: "Esta separación es un acuerdo. Pero, en nuestra industria, hay muy pocas compañías independientes dirigidas por mujeres. Quiero ser una de esas", afirmó.

El empresario y académico David Roberts se centró en presentar el planeta como una nave espacial. "El agua y el aire no son infinitos en la Tierra. Solo tenemos una embarcación”. El californiano dejó a la audiencia con una frase impactante: "El petróleo es la industria más contaminante del planeta. La industria textil ocupa el segundo lugar”.

Tomando ejemplos históricos, explicó que las tecnologías no desaparecen; son reemplazadas. "Durante décadas, el tráfico de carrozas y, de hecho, el excremento de caballos, aumentaba constantemente a pesar de las iniciativas de ciudades como Nueva York; tan pronto como el automóvil se democratizó, fueron suficiente cuatro años para reemplazar los caballos. No porque hayamos salido de la edad de piedra hay ahora menos piedras”. Para el petróleo, la competencia de la energía solar y eólica podría anunciar el fin del apogeo de este recurso. "Esta es una buena noticia. Lo que no es tan buena noticia para ustedes es que la industria textil pronto será la más contaminante del mundo, porque no hace uso de la energía solar. Entonces descubrirán la sensación de ser el número uno que nadie quiere ser”.


El empresario y académico David Roberts David en la Cumbre - FashionNetwork.com

Si se toma en cuenta que solo el 1% de los textiles producidos se reutiliza para producir otra prenda o que casi un tercio de las empresas del sector no tienen iniciativas para mejorar sus prácticas ambientales y sociales, la situación parece alarmante. Es evidente que está lejos de ser de color de rosa, pero hay otros factores que dan señales positivas.

La iniciativa de Ellen MacArthur, "Make Fashion Circular", que quiere poner en marcha prácticas para desarrollar una verdadera economía circular en la moda, suma cada vez más marcas e industriales. La abnegación y la notoriedad de la exnavegante le han permitido atraer a más de cincuenta marcas con nombres cada vez más importantes como Burberry, Nike o H&M, con quien anunció una asociación.

"Los mayores actores del sector del plástico han trabajado juntos para encontrar una solución para el embalaje. Esto ha ayudado a la regulación”, explicó la activista británica, convencida de la necesidad de avanzar colectivamente. “Necesitamos una colaboración en torno a una visión. Tenemos que trabajar juntos para que esto ocurra globalmente".

Los avances en los sistemas de automatización e información ayudan a desarrollar soluciones más rápidas que satisfacen mejor las expectativas del usuario final, a la vez que reducen las caídas y los productos no vendidos. Pete Santora de Sofwear Automation, quien ha desarrollado una máquina para optimizar el corte, la costura y el ensamblaje de ropa o calzado, sueña con producciones locales, con fábricas ubicadas geográficamente cerca de los clientes.

Un ejemplo convincente del interés por desarrollar una estrategia responsable proviene de China. Los consumidores chinos se enfrentan cada vez más a problemas de contaminación en su país, por lo que el tema se vuelve cada vez más importante. Según Robby Gu, vicepresidente de innovación de JNBY Group, desarrollar colecciones responsables no es solo un compromiso, "es mucho más que eso. Es un activo económico para nosotros. Nos enfrentamos a la copia de nuestros productos. Pero al desarrollar un abastecimiento responsable y el uso de materiales de calidad, el cliente ha podido ver la diferencia al tacto o en el olor de los productos. Este es un argumento real para nosotros. Y seguimos desarrollando colecciones con textiles reciclados y otros materiales".

Todos los oradores admitieron que el enfoque representa un costo y que a veces es difícil para las organizaciones pequeñas o medianas saber cómo comenzar, pero a mediano plazo la inversión rinde frutos: se prevé un crecimiento del margen EBIT de entre 1% y 2%.

Aun así, para avanzar realmente, la industria debe cruzar un nuevo rumbo. Existen numerosas iniciativas, desde la economía circular hasta las prácticas innovadoras, con respecto a la consideración de los trabajadores en el sector y los nuevos tipos de materiales. Algunas de ellas se presentaron en un foro de innovación en el que las empresas jóvenes buscaban socios fuertes para implementar sus soluciones.


La cumbre también es un lugar de networking - FashionNetwork.com

"El problema al que se enfrentan los actores de la industria es pasar de una primera fase de desarrollo a aplicaciones globales de estas innovaciones o mejores prácticas", afirma Rick Darling, director ejecutivo de Li & Fung Trading. “Necesitamos acciones fuertes”.

Estas acciones, además, deben involucrar tanto a las marcas y los subcontratistas como a las autoridades nacionales e internacionales, con quienes se debe diseñar un marco regulatorio. Un movimiento colectivo podría cambiar claramente la coyuntura.

"Cuando veo el progreso realizado desde el pasado mes de septiembre en cuanto a la protección de los modelos durante las semanas de la moda, es impresionante", dijo Marie-Claire Daveu, directora de desarrollo sostenible de Kering, durante una mesa redonda sobre el movimiento #Metoo y su impacto en el sector de los castings de moda. "Hay muy pocos temas sobre los cuales LVMH y Kering están del mismo lado. Pero cuando se trata de un gran problema como este, el cambio es radical". La industria debe demostrar que actuará con la misma contundencia en temas ambientales y sociales.

Traducido por Hernández Moya Sebastián

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