Dior celebra un rodeo de elegancia y aires mexicanos en Chantilly

La colección crucero 2019 de Christian Dior contaba con todos los elementos necesarios para crear una experiencia inolvidable: el marco inigualable de Chantilly, una paisaje verde y bucólico, una demostración ecuestre orquestada por la rejoneadora Marie Sara... El desfile, que se celebró el viernes por la tarde en los Grandes Establos de la propiedad quedará en la memoria por su belleza singular, con una de las colecciones más bellas firmadas por la directora artística  Maria Grazia Chiuri, presentada bajo la lluvia.
 
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Christian Dior Crucero 2018 - primavera-verano 2018 - Colección Crucero - París - © PixelFormula

Desplazar a más de 800 invitados a 50 kilómetros de París, un viernes por la tarde, en plena huelga de transporte, no era una tarea fácil. El desfile estaba programado para las ocho de la tarde, pero a las nueve todavía se sucedían las limusinas, los invitados iban llegando con cuentagotas. Mientras las gradas semicubiertas de la arena, dispuestas en torno a la pista de arena gris, se iban llenando, comenzó a una fuerte tormenta que no amainó en toda la noche.
 
Fuera del recinto, ocho "escaramuzas", tradicionales jinetes mexicanas, a lomos de blancos caballos aguardaban a hacer su entrada, caladas hasta los huesos enfundadas en elegantes vestidos largos de Dior bordados en negro y protegidas solo por grandes sombreros. Pasadas las nueve, entraban con gracia en la pista acompañadas por una orquesta.
 
El fin de la exhibición marcaba el comienzo del desfile, las modelos se enfrentaron con valentía a la lluvia y a la resbaladiza pasarela de madera mojada y rodeada de paraguas. Afortunadamente iban calzadas con botas de goma de cordones, y sus largas colas de caballo estaban protegidas por cascos de equitación de piel o sombreros de paja de gaucho firmados por el célebre sombrerero Stephen Jones.
 
Al final, nada mejor que una bonita tormenta para ilustrar el fuerte carácter de la mujer Dior interpretada por Maria Grazia Chiuri, mostrando con orgullo en la parte de atrás de sus cazadoras de piel la palabra "Diorodeo". La diseñadora buscó inspiración en las "escaramuzas" y en su rodeo, la Charreada, que se afronta acaballo con los tradicionales vestidos con enaguas mexicanos, combinando en todo momento el savoir-faire de los talleres de costura de la casa y el exclusivo toque parisino.


Amazonas mexicanas vestidas de Dior - FashionNetwork.com ph DM

Al final, una colección multifacética muy completa, que mezcla faldas maxis con prendas supercortas, trajes masculinos con blusas blancas combinadas con finas corbatas negras y vestidos elegantes superfemeninos, donde encontramos pequeñas pinceladas del espíritu del fundador de la casa. La chaqueta Bar, rejuvenecida, siempre está presente.

A veces, el lado ecuestre domina la parte inferior, como con este culotte que cae hasta los tobillos en un traje de algodón beige. O está presente en estos bustiers en forma de silla de piel, atados a la espalda, que revitalizan, en versión blanca, una delicada falda de tul con motivos de Toile de Jouy, y en versión negra, un conjunto de camisa y falda de algodón blanco.
 
Maria Grazia Chiuri ha sabido evitar la tentación del folclore exótico, utilizando con delicadeza las referencias a estas amazonas mexicanas. Por ejemplo, en los colores vivos de los bordados, en los galones bordados que adornan los vestidos de algodón, negro sobre blanco, o al revés. En los encajes de algunas blusas. En los motivos de animales salvajes, tigres y serpientes, que sustituyen a los habituales paisajes bucólicos de la Toile de Jouy, utilizado aquí para confeccionar abrigos, chaquetas, pantalones y shorts.
 
Un vestido de inspiración mexicana firmado por Maria Grazia Chiuri - FashionNetwork.com ph GD

La inspiración mexicana aparece también en los vestidos evasé de volantes y en las faldas largas con enaguas ajustadas a la cintura con cinturones anchos de cuero negro o multicolores. O en las alfombras blancas de rayas negras típicas de América del Sur, utilizadas para elaborar faldas y chaquetas. Sin olvidar los volúmenes, que se inflan con pliegues, tul y encajes.
 
Al final, la lluvia no pudo aguar la fiesta, tal y como recalcó con una sonrisa el nuevo CEO de Christian Dior, Pietro Beccari: "El desfile no pudo ser más poético". Mientras el público se iba, aún bajo la lluvia, hacia el edificio adyacente donde aguardaba una gran fiesta, pudimos distinguir entre los invitados a  Paris Jackson, Isabelle Adjani, y al presidente del grupo LVMH Bernard Arnault, propietario de Christian Dior Couture, así como a su hija Delphine, directora general adjunta de Louis Vuitton, y a varios directores del grupo, como al director general delegado Toni Belloni o Sidney Toledano, que tras haber dirigido Dior, se encarga ahora del área Fashion.

 

Traducido por Ana Ibáñez

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